Bien, después de recibir un tirón de orejas y después de pasar un bache tecnológico (benditas compañías de telecomunicaciones); reinicio mi palabrerío por estás páginas.
Sin ninguna gana, también he de decirlo, de comentar nada acerca de Borbones inspirados ni de semidictadores charlatanes. Temas muy en boga en la blogosfera, pero un tanto cansinos y manidos por el uso, al menos para mí. Más bien, hablaría de algo que está pasando mucho más cerca de nosotros y que nos afecta más que el silencio ó no del Sr. Chavez. Me refiero al reverdecimiento, si alguna vez llegaron a desaparecer, de las asociaciones fascistas y neonazis en nuestro país.
Me entristece ver cómo en los medios se ha decidido claramente la priorización de las noticias a favor del incidente diplomático sobre el asesinato racista de un chaval o la tolerancia de manifestaciones fascistas y nazis por parte de los jueces españoles. Me cansa esa hipocresía en la prensa, que dos semanas antes eran el paradigma del antiracismo (caso del cercanías de Barcelona) y la desidia de tanta gente, que no se para a mirar a su alrededor y ver lo que realmente pasa o importa.
Realmente, estas cosas son las que hacen que deje de escribir sobre lo que pienso. Al sentirme, a veces, como una gota de aceite en medio del océano. Intentaré que no vuelva a pasar y seguir con mis lineas, aunque sean escasas.

Hola, Agu. No te desanimes, yo también me siento como una gota de aceite en medio del océano. Sin embargo, no debemos olvidar un importante y elemental principio físico: el aceite puede ‘naufragar’, pero es insumergible.
Por otra parte, estoy absolutamente de acuerdo contigo: los medios se han convertido, desde hace ya mucho tiempo, en instrumentos de manipulación al servicio de los más repugnantes y bastardos intereses del poder económico y político.
El ‘progresista’ diario El País -por ponerte sólo un triste ejemplo- títuló así, en su edición electrónica, el asesinato del jóven antifascista en el metro de Madrid: “Un muerto durante un enfrentamiento de bandas rivales”, o con una frase muy parecida…
En fin, para qué seguir… Soy nuevo por aquí. Me ha interesado tu blog y espero seguir leyéndote.
Saludos.