Archivos para 21/11/07

Por un mundo sin VIH

Paseaba yo por la versión digital del periódico El Mundo (!), más exactamente por el artículo que encabezaba la página y que hacía referencia a la disminución en seis millones de personas de la estimaciones que ONUSIDA hace del número de infectados de SIDA en todo el mundo (sólo por un cambio en la forma de cálculo).

Mientras leía el artículo, no pude evitar fijarme en la publicidad adyacente de una farmacéutica. Empresa propietaria de la patente de algunos de los antirretrovirales más usados en el mundo contra esta terrible enfermedad. Y me ha hecho gracia leer el slogan: “por un mundo sin VIH”. Me explico:

Como puede leerse en el citado artículo, la principal población infectada, donde la incidencia y la prevalencia de la infección es mayor, así como el número de contagios; es en el África subsahariana y en el Caribe. A lo que no hace referencia el artículo es que la industria farmaceutica, ha dificultado la apertura de la patente de la medicación esencial y de última generación para combatir la epidemia. Tampoco se hace referencia a que en los principales países afectados por la epidemia, la renta per cápita dista mucho de ser la más adecuada para costearse un tratamiento antirretroviral. Como no se habla, de las demandas de las farmaceuticas por los derechos de patente contra los paises que han comenzado a fabricar los genéricos de estos medicamentos, mucho más baratos al no pagar la patente; y a mi forma de ver, imprescindibles para combatir eficazmente el SIDA en los países pobres.

Podremos pensar que estas empresas tienen derecho a ver recompensada su labor de investigación y las inversiones realizadas. Pues bien, esto no es así. La ética, que no es una ley dictada en ningún país, siempre dispone en primer término la vida sobre los intereses económicos; al menos así venía siendo hasta ahora.

No nos engañemos, quienes obtienen beneficios incomparables con cientos de medicamentos destinados al consumo del primer mundo, tienen el deber moral de investigar y obtener productos de interés para la humanidad. Porque la salud mundial es algo de interés general y porque no podemos esperar que la mitad del mundo continúe con enormes tasas de infección, y que eso no llegue a repercutirnos en nuestro feliz primer mundo en un futuro.