Se han confirmado nuestros peores temores. Alguien ha tenido la sangre fría de apuntar a otro con un arma, cara a cara y apretar el gatillo, sólo por una idea. Porque hay ideas que matan, ideas decimonónicas en cabezas simples. Ideas locas llenas de odio que nos sumen en amargura y pena. Porque la vida de una persona, ha dejado de existir por una idea. Triste.
Ayer, en el entierro, algunos gritaban proclamas en favor y en contra de políticos, de ideas. Yo prefiero callar y sentir mínimamente el dolor de una familia destrozada. Y desde aquí ofrecer mi más sentido pésame.

