Aplaudo la reforma del Código Penal que supone un endurecimiento de las penas para quien haga locuras al volante… y lo pillen. Creo que sólamente de esta manera seremos capaces de luchar contra conductas cláramente arraigadas en nuestra sociedad, como ejemplo los 154 detenidos (!) en la primeras 48 horas de puesta en marcha de las nuevas medidas.
Me parece increible: 154 personas detenidas con más de 1,2 gr. de alcohol por litro de sangre ó a más de 180 km/h por carretera ó a más de 110 km/h por ciudad; 154 que se han detectado en sólo 48 horas! Y son tantos casos, porque son conductas asumidas como normales, les hacemos la vista gorda o incluso se elogian en algunos segmentos de la población; no olvidemos que la mayoría de los casos sucedieron en la noche del sábado y muchos de los detenidos eran jóvenes.
Está claro que una medida así venía haciendo falta. Son muchos los casos en todos los hospitales y cementerios de España donde como último responsable está el alcohol o la velocidad, o ambos. Pero, para muchos conductores, no han bastado las campañas de sensibilización ni el carnet por puntos. La única opción que quedaba era ésta, que al fin y al cabo es la “educación tradicional española”: la letra con sangre entra.

Grandes augurios, crudamente afianzados en la triste realidad empirica .
Afectos, Aquileana