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Al final

Cuando los padres ya no son ellos mismos. Cuando las cabezas van y vienen y no sólo las de ellos, también las nuestras buscando una solución. No cualquier solución, porque cualquier solución no es la que te habrían ofrecido ellos a tí. Cuando te amarga pensar que el camino pica hacia abajo y no puedes poner un freno de ninguna manera.

En ese momento que muchos tendremos que pasar, nos planteamos qué somos antes; si hijos, si padres, si trabajadores o enfermeras. Puede que seamos de los que sufren en el día a día, pero también podemos ser de los que sufren cargando con el sentimiento del deber no cumplido.

Al final da igual, la herida sangrará igual, escogiendo una vía o cualquier otra que peregrinamente hayamos elegido. Porque nos sangra saber que alguien que nos cuidó para vernos crecer, ahora está en nuestras manos para llevarlo hasta el final. Y sangra porque no podemos, no sabemos o incluso, no nos lo permiten.

¿La solución? Quizás que no la haya o quizás que la vida o la misma sociedad que nos los arrebata, nos dé una cataplasma sanadora, paliativa. Una ayuda, una ley o una seguridad de que no estamos solos y de que hay alguien que nos entiende y nos apoya.

Los “juegos” de Pekín

Recuerdo cuando era un crío lo que significaban para mí los Juegos Olímpicos, era algo casi mitológico, una aproximación al mundo clásico y a unos valores en vías de extinción en nuestros días; y quizás esto ayudó a que me acercara al mundo del deporte desde pequeño.

El tiempo pasa y la inocencia se pierde, uno se entera de que los intereses políticos y económicos rigen en la elección de las sedes sobre cualquier cosa. Los patrocinadores se hacen fuertes en los respectivos comités por encima de los intereses de los patrocinados. En fin, la llegada al mundo real y a los valores de nuestro querido capitalismo.

Un paso más en esta creciente decepción es ver como, dentro de unos meses, Pekín será sede de unos Juegos Olímpicos después de prometerse una mejoría en el respeto a los derechos humanos en China. Unas promesas que, aún habiendo mejorado la situación en algunos aspectos, han sido en vano en la mayor parte de los casos. La limpieza de las calles de Pekín de “indeseables”, sin juicio ni una clara acusación real, no sólo no han desaparecido sino que han aumentado. La censura y la presión sobre los periodistas chinos continúa igual o mayor que en tiempos pasados y la pena de muerte sigue vigente. Los escasos datos que facilita el Estado chino dicen que disminuyen las ejecuciones y que revisan todos los casos, pero China sigue siendo el primer país en aplicación de la pena capital. Más aún, el mercado negro de órganos para el transplante se nutre en gran medida de los ejecutados chinos.

Finalmente, podemos observar como el pozo sin fondo en que han caído los Juegos Olimpicos que un día pensó el barón de Coubertin siguen su caída hacia convertirse en un espectáculo más, sin más valores ni más enraizamiento social que la Superbowl o la Champions League, mera diversión. Algo lamentable al tratarse de un movimiento que durante años, y aún hoy pretende el COI que así sea, ha promovido valores loables en cualquier sociedad, el llamado “espíritu olimpico”.

Supongo que los razones que impulsaron al COI a proclamar Pekín como sede del 2008, estarían basadas en las esperanzas de cambio en una sociedad privada de derechos humanos fundamentales más que el pujante poder económico y político de China. Espero que en los meses que faltan para la celebración de los Juegos, las cosas cambien radicalmente en China (ejem…). Y si no es así, espero que el COI recapacite sobre su labor.

Inocencia al margen y cambiando de tema, el COI advierte hoy del riesgo para los atletas en Pekín por la polución.

Y no, de los últimos muertos en la represión del Tibet no se pronuncian…

Corderitos

Gaza, Irak, Afganistán, Irán… Cuanto ha llovido, cuanto lloverá. Cómo ha cambiado el mundo en tan poco tiempo y que dificil es adaptarse a la ola de imperialismo, fascismo disfrazado de liberación y oponer un poco de resistencia al menos en nuestro interior.

Porque está claro que no todo vale, que ser el poder no quiere decir que se pueda. Porque las grandes estrategias geopolíticas mundiales diseñadas en los despachos de Washington no siguen los intereses tuyos, ni los mios, ni de los miles de personas que anteayer reclamaban la apertura de los pasos en Gaza, o de aquellos que ven morir su pais bajo la bota de los marines.

Pero cómo lo hemos interiorizado poco a poco, lo hemos digerido en ocho años hasta ya casi ni darnos cuenta. De qué manera ha pasado a ser algo normal en las noticias, ya no importa pisotear un derecho humano más, ni a nosotros nos importa que lo hagan. Paternalmente deciden por mi y por todos, ya no necestiamos derechos, sino seguridad y dejarnos llevar. Como corderos, corderitos inocentes. O no?

Old Flame

Dicen que todo vuelve y puede que sea así, porque de nuevo se impone la moda mono blanco y mascarilla en nuestras playas. No es lo último de Cibeles pero parece que es lo que más funciona a la hora de recoger toda esa mierda que nos tenemos que tragar gracias a un grano en el culo llamado Gibraltar.

Siento ser así de duro y espero que alguien sepa comprender mi estado de indignación, pero este poco más ya es demasiado. Cada cierto tiempo un nuevo sobresalto. Un día se llama Tireless y su fatigado reactor nuclear, otro día se llama New Flame con su reparto de chatarra submarina e hidrocarburo a tutiplén; que no nos falte ni gloria.

Cierto que esta charca radiactiva que llamamos Mar Mediterráneo y especialmente el Estrecho, son el sitito de recreo de todos los desaprensivos que surcan los mares. Pero la dejación de responsabilidades, la desidia y la desfachatez mostrada desde el gobierno de la roca y un poco más allá por el gobierno británico, rozan la provocación.

Meses de desasosiego desde la playas de Algeciras, viendo cómo desde el otro lado de la reja no se movía un dedo. Flema británica mientras se admira como el mar se va tragando el problema y finalmente un “ups” cuando los “hilillos de plastilina” comienzan a manchar la arena. Sólo se acuerdan de la Santa Bárbara cuando explota. Suerte que el Tireless, no explotó…

Como andaluz, en solidaridad con los vecinos de Algeciras: Nunca más, Gibraltar.

Cuatro años

Yo no salí a la calle aquellas noches, ni siquiera recibí uno de esos famosos sms. Aún así, recuerdo el estado de shock vivido aquellos días y aún lo recuerdo como ayer. Un ayer de cuatro años de duración.

Pienso en las mentiras vertidas entonces, no puedo evitarlo. Pienso en ministros negando la mayor ante todo el pueblo, a sabiendas de lo que hacían. Pienso en la polítiquilla cínica antepuesta a la Política. Y antes de eso, pienso en la venta del país a los intereses extranjeros, por estar ahí, por salir en la foto. Por pensar, hasta pienso en las familias que pagaron por esa foto.

Ahora, después de tanta cortina de humo, y tras una sentencia judicial, podemos vislumbrar con certeza que todo un Gobierno de la Nación se intentó agarrar al sillón con mentiras y por suerte no lo consiguío. Que hizo caso omiso de los informes de la policía y de sus propios servicios de inteligencia y elaboró su teoría, muy alternativa por cierto. Pero lo hicieron, mintieron, hubo mala fe, intencionalidad y sobre todo, muy poca vergüenza.

Y hoy siguen ahí. Ofreciendome reducciones de impuestos, gestión económica anticrisis mundiales, rectos valores cristianos, la unión de este sindios de país y mano dura con los malos. Lo que no me ofrecen es olvido, y es que no puedo olvidar que esas mismas caras me miraron a través de la televisión y mintieron en el asunto más importante que tuvieron que gestionar a lo largo de ocho años.

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