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Corderitos

Gaza, Irak, Afganistán, Irán… Cuanto ha llovido, cuanto lloverá. Cómo ha cambiado el mundo en tan poco tiempo y que dificil es adaptarse a la ola de imperialismo, fascismo disfrazado de liberación y oponer un poco de resistencia al menos en nuestro interior.

Porque está claro que no todo vale, que ser el poder no quiere decir que se pueda. Porque las grandes estrategias geopolíticas mundiales diseñadas en los despachos de Washington no siguen los intereses tuyos, ni los mios, ni de los miles de personas que anteayer reclamaban la apertura de los pasos en Gaza, o de aquellos que ven morir su pais bajo la bota de los marines.

Pero cómo lo hemos interiorizado poco a poco, lo hemos digerido en ocho años hasta ya casi ni darnos cuenta. De qué manera ha pasado a ser algo normal en las noticias, ya no importa pisotear un derecho humano más, ni a nosotros nos importa que lo hagan. Paternalmente deciden por mi y por todos, ya no necestiamos derechos, sino seguridad y dejarnos llevar. Como corderos, corderitos inocentes. O no?

Old Flame

Dicen que todo vuelve y puede que sea así, porque de nuevo se impone la moda mono blanco y mascarilla en nuestras playas. No es lo último de Cibeles pero parece que es lo que más funciona a la hora de recoger toda esa mierda que nos tenemos que tragar gracias a un grano en el culo llamado Gibraltar.

Siento ser así de duro y espero que alguien sepa comprender mi estado de indignación, pero este poco más ya es demasiado. Cada cierto tiempo un nuevo sobresalto. Un día se llama Tireless y su fatigado reactor nuclear, otro día se llama New Flame con su reparto de chatarra submarina e hidrocarburo a tutiplén; que no nos falte ni gloria.

Cierto que esta charca radiactiva que llamamos Mar Mediterráneo y especialmente el Estrecho, son el sitito de recreo de todos los desaprensivos que surcan los mares. Pero la dejación de responsabilidades, la desidia y la desfachatez mostrada desde el gobierno de la roca y un poco más allá por el gobierno británico, rozan la provocación.

Meses de desasosiego desde la playas de Algeciras, viendo cómo desde el otro lado de la reja no se movía un dedo. Flema británica mientras se admira como el mar se va tragando el problema y finalmente un “ups” cuando los “hilillos de plastilina” comienzan a manchar la arena. Sólo se acuerdan de la Santa Bárbara cuando explota. Suerte que el Tireless, no explotó…

Como andaluz, en solidaridad con los vecinos de Algeciras: Nunca más, Gibraltar.

Cuatro años

Yo no salí a la calle aquellas noches, ni siquiera recibí uno de esos famosos sms. Aún así, recuerdo el estado de shock vivido aquellos días y aún lo recuerdo como ayer. Un ayer de cuatro años de duración.

Pienso en las mentiras vertidas entonces, no puedo evitarlo. Pienso en ministros negando la mayor ante todo el pueblo, a sabiendas de lo que hacían. Pienso en la polítiquilla cínica antepuesta a la Política. Y antes de eso, pienso en la venta del país a los intereses extranjeros, por estar ahí, por salir en la foto. Por pensar, hasta pienso en las familias que pagaron por esa foto.

Ahora, después de tanta cortina de humo, y tras una sentencia judicial, podemos vislumbrar con certeza que todo un Gobierno de la Nación se intentó agarrar al sillón con mentiras y por suerte no lo consiguío. Que hizo caso omiso de los informes de la policía y de sus propios servicios de inteligencia y elaboró su teoría, muy alternativa por cierto. Pero lo hicieron, mintieron, hubo mala fe, intencionalidad y sobre todo, muy poca vergüenza.

Y hoy siguen ahí. Ofreciendome reducciones de impuestos, gestión económica anticrisis mundiales, rectos valores cristianos, la unión de este sindios de país y mano dura con los malos. Lo que no me ofrecen es olvido, y es que no puedo olvidar que esas mismas caras me miraron a través de la televisión y mintieron en el asunto más importante que tuvieron que gestionar a lo largo de ocho años.

Blanca Navidad…

Y si no brillasen todas esas luces en la calle. Y si el centro comercial cerrase sus puertas y las tarjetas no fueran solidarias sólo con nuestros caprichos. El día que ser feliz no significara ser una isla a los problemas del mundo y actuar en consecuencia. Cuando las sonrisas más sinceras no sean las de la dependienta del Corte Inglés. Puede que ese día me empiece a gustar la Navidad.

El año que la Navidad no se adelante a Noviembre, cada vez un poquito más. El día que no ahoguemos los rigores del crudo invierno creando microclimas tropicales caseros, porque no haya invierno quizás. En el momento que el Ártico no se derrita un 10% más que el año anterior y en Bali nadie disponga crecimiento económico sobre supervivencia global. Puede que en ese día disfrute más de la Navidad.

Delincuentes de carretera

Aplaudo la reforma del Código Penal que supone un endurecimiento de las penas para quien haga locuras al volante… y lo pillen. Creo que sólamente de esta manera seremos capaces de luchar contra conductas cláramente arraigadas en nuestra sociedad, como ejemplo los 154 detenidos (!) en la primeras 48 horas de puesta en marcha de las nuevas medidas.

Me parece increible: 154 personas detenidas con más de 1,2 gr. de alcohol por litro de sangre ó a más de 180 km/h por carretera ó a más de 110 km/h por ciudad; 154 que se han detectado en sólo 48 horas! Y son tantos casos, porque son conductas asumidas como normales, les hacemos la vista gorda o incluso se elogian en algunos segmentos de la población; no olvidemos que la mayoría de los casos sucedieron en la noche del sábado y muchos de los detenidos eran jóvenes.

Está claro que una medida así venía haciendo falta. Son muchos los casos en todos los hospitales y cementerios de España donde como último responsable está el alcohol o la velocidad, o ambos. Pero, para muchos conductores, no han bastado las campañas de sensibilización ni el carnet por puntos. La única opción que quedaba era ésta, que al fin y al cabo es la “educación tradicional española”: la letra con sangre entra.

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