Archivo para 23 julio 2008

Carpe diem

Porque mañana nadie sabe, porque mis cimientos son de barro, porque seguras sólo tengo dos cosas, y una no depende de mí…

Aprovecha el momento.

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La resaca

Se ha levantado temprano. Ya no tiene sueño, pero el sueño ha sido bonito. Por una vez en la vida su sueño se cumplió, por una vez en la vida había disfrutado tal y como imaginó alguna vez, y alguna vez fue esta vez.

Sale a la calle y sube al coche, y ese maldito pitido le recuerda que tiene una cita ineludible. Y el pitido con el que le habla el auto es el despertador de la mañana. Se toca el bolsillo y hunde la mano rascando el fondo, buscando al final del todo, en esa pequeña esquina de la tela donde podría esconderse una moneda. Hoy no hay suerte. Parece que la suerte este año se acabó después de una tanda de penaltis.

Empieza su ruta en busca del trabajo que perdió hace un mes, aún no recuerda dónde lo dejó. Busca en todos los esqueletos de edificios que encuentra en su camino, pero son huesos raídos sin vida y sin su trabajo. “Trabajo, trabajo. Dónde está mi trabajo”.

Y sucede que muchas veces cuando nos despertamos aún conservamos la sonrisa del sueño reciente, pero sin embargo no conservamos su recuerdo o no logramos entender por qué nos hizo tan felices.