Archive Page 2

Jose

Me da pena y sobre todo bastante miedo ver como caen algunas torres a mi alrededor. Sólidos árboles en la más robusta parte de su vida. Da miedo que la velocidad a la que nos movemos nos sobrepase y nos quedemos atrás, al borde del camino observando lo que ocurre sin poder incorporarnos de nuevo.

Un cortocircuito, una chispa donde no debía estar. Una respuesta que no se esperaba, una idea que no le deja en paz. Sin fuerzas para levantar la cabeza cierra los ojos, negándose a escuchar. Se resigna a dejarlo pasar pero esa idea no pasa, aún no se va. Piensa que no hay ya más razones para intentar moverse y llega casi hasta el final. No le alcanza la fuerza ni para eso, y eso sólo lo deprime más.

Yo todavía guardo la esperanza, la mía y la suya, de oírlo de nuevo refunfuñar, salir del pozo y algún día, reír de verdad.

Mi apoyo, mi comprensión y mi ánimo
para todas las personas víctimas de
esa terrible enfermedad
de la tristeza absoluta, la depresión.

Las rebajas de mayo

Quedo trístemente sorprendido ante la desagradable noticia del acuerdo alcanzado entre la físcalía y gran parte de los concejales de la antigua corporacion del GIL en el Ayuntamiento de Marbella. Una pandilla de sinvergüenzas que han expoliado una ciudad y que ahora y tras este ridículo acuerdo ven como se salen con la suya de forma harto barata.

En escasos tres añitos, que obviamente serán menos, tendremos limpios a estos cara duras a ojos de la Justicia. Con esto, los ciudadanos nos ahorramos un buen dinerito y evitamos que se colapse la Administración de Justicia, un momento, ¿no estaba ya colapsada?. Lo que no nos podremos ahorrar será el sentimiento de impotencia, vergüenza y rabia.

¿Para cuando se exigirá el pago de lo expoliado en Marbella? ¿Cómo se deja escapar las fortunas escondidas a buen recaudo en cualquier paraiso fiscal? Porque recuerdo que el Ayuntamiento de Marbella quedó en una situación de bancarrota técnica tras el paso de esta banda de rufianes. Recuerdo que fue la Junta de Andalucía quien tuvo que realizar una préstamo de 100 millones de euros para que se pudiera hacer frente a acreedores y evitar el caos más absoluto en la ciudad.

Si después de todo lo que ha ocurrido, después de todo lo que se ha robado, al final se escatima en dinero y en juicios para que caiga todo el peso de la Justicia sobre esta gentuza, me siento de nuevo engañado y robado. Una pena.

El monstruo humano

No salgo de mi asombro con el suceso de Austria. No deja de sorprenderme como ejemplo y culmen de la maldad a la que podemos ser capaces de llegar, y digo “podemos” porque no es un loco el anciano que le pone la cara protagonista a los informativos. Más bien podemos observar al vecino del quinto o al marido de la de enfrente. Es el lobo asomando la patita por debajo de la puerta. Puede ser incluso la cara que se refleja en tu espejo por las mañanas.

No es este el resultado final de la deshumanización de la sociedad? porque desde luego no creo que se trate de un psicópata aislado en una sociedad perfecta. Alguien habría debido observar algo, de alguna forma la sociedad debería haber sido capaz de controlar los impulsos aberrantes de sus sujetos aberrantes, transformar la energía de la sociedad en algo positivo para si misma, no dejar pasivamente que cada individuo se mire su respectivo ombligo sin cesar, no vaya a ser que vea de refilón el del vecino.

No creo que sea sólo Austria quien deba reflexionar sobre su modelo social, todas las “sociedades modernas” tienen un examen que superar y eso empieza por mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos como queremos vivir, si como personas o como autómatas.

La justicia

Ni palabras tengo para definir como está últimamente la cosa. Entre huelgas y sentencias por cumplir o nunca ejecutadas, la cosa está que arde, y para muestra un botón. Por lo menos al final, después de unos añitos parece que se hace justicia.

Como yo no tengo ni idea de la situación que se vive en los juzgados españoles, no opinaré del trabajo realizado por nadie sin saber las condiciones bajo las que se realiza. Pero sí me pienso quedar a gusto como un ciudadano más que observa la desgracia y los problemas derivados de la insostenible situación de la justicia en España. Que un pilar básico de cualquier democracia mantenga estos niveles de ineficacia, ineficiencia  y atraso con respecto del resto de la sociedad, es algo imperdonable para el sistema judicial español y para quienes no lo dotan de los medios necesarios para realizar su labor, la justicia.

A ver si en la agenda de alguno de los que están hoy de debate en el  Congreso, hay alguna fantástica idea o al menos la firme decisión que resuelva de una vez todo esto. La esperanza es lo último en perderse, no?

La vida fácil

Muchas veces me he preguntado el por qué de mi ideología. No soy una persona cerrada a intentar comprender los puntos de vista diferentes a los míos, incluso muchas veces dudo seriamente de mis principios y tengo que buscar una respuesta que me haga reconciliarme con mi forma de ver el mundo y no por dogmatismo sino porque realmente es la que realmente me convence y siento como verdadera.

En ocasiones no me gustaría ser así, me gustaría ver en blanco  y negro o a través de un cristal polarizado. Después de ver lo claro que lo tienen muchos me parece una debilidad el plantearme mis principios, compararlos con los que difieren de mí. Y es que debe ser muy sencillo seguir ciertos pensamientos o ideologías. Debe ser fácil achacar gran parte de los males a los moros, ecuatorianos, etc, “yo no soy racista, pero…” y no verte como un facha, incluso olvidar las historias que tu padre contaba de cuando estuvo en Alemania. Debe ser sencillo vivir la vida pensando que quien la hace la paga para toda la vida y si le va la vida en ello, pues mejor: Viva la pena de muerte para todo lo que sale por la tele! aunque un día seamos nosotros los que salgamos en Gente. Es fácil alzarse en la certeza de tu posición, no escuchar y no dejar hablar. Es fácil seguir lo que todo el mundo dice cuando ni piensan lo que dicen. Es muy fácil dejarse llevar por la marea.

Lo difícil es pararse a pensar por uno mismo. Lo difícil es no dejarse engañar por lo que nos cuentan en la tele, ni dejarse arrastrar por las corrientes de opinión. Es muy difícil aguantar los embates del populismo y del neofascismo y mantener tus posiciones. Es muy dificil hoy en día no caer en lo fácil. Y será dificil, pero por conciencia, seguiremos avanzando.

La renovación

Parece ser que próximamente el señor Rajoy hará pública la decisión en la que ha estado trabajando desde su traspiés electoral. Por fin dará a luz las nuevas caras que se encargarán de la dirección de PP a partir de ahora. La verdad es que me importa bien poco quiénes sean, pero escribo esto para hacer notar el final anunciado de la vida política de unos personajillos de película negra que en su día lo fueron todo en el gobierno de esta nación: mis queridos Angel y Eduardo.

Después de haber sido en estos años el poder en la sombra de la oposición con caras sonrientes de perro de presa, estos anacrónicos políticos van a pasar al olvido mediático. Dos grandes aspirantes a hazañas electorales, dos paladines de la derecha más clásica de este país, dos trepadores con los codos bien posicionados para salir siempre en la foto. Se acabó el chollo.

La herencia de la fase más derechona de los gobiernos de Aznar, aquella en la que ya nadie se acordaba de Manuel Pimentel como ministro y parecía que nunca iba a volver a existir una política social en España. Los mejores mandados para los “trabajos sucios” y los que menos escrúpulos han mostrado diciendo barbaridad tras barbaridad desde el 14/3/04 hasta que por fin la memoria de las víctimas se  honró con una sentencia.

A ver si no los vuelvo a ver.

Al final

Cuando los padres ya no son ellos mismos. Cuando las cabezas van y vienen y no sólo las de ellos, también las nuestras buscando una solución. No cualquier solución, porque cualquier solución no es la que te habrían ofrecido ellos a tí. Cuando te amarga pensar que el camino pica hacia abajo y no puedes poner un freno de ninguna manera.

En ese momento que muchos tendremos que pasar, nos planteamos qué somos antes; si hijos, si padres, si trabajadores o enfermeras. Puede que seamos de los que sufren en el día a día, pero también podemos ser de los que sufren cargando con el sentimiento del deber no cumplido.

Al final da igual, la herida sangrará igual, escogiendo una vía o cualquier otra que peregrinamente hayamos elegido. Porque nos sangra saber que alguien que nos cuidó para vernos crecer, ahora está en nuestras manos para llevarlo hasta el final. Y sangra porque no podemos, no sabemos o incluso, no nos lo permiten.

¿La solución? Quizás que no la haya o quizás que la vida o la misma sociedad que nos los arrebata, nos dé una cataplasma sanadora, paliativa. Una ayuda, una ley o una seguridad de que no estamos solos y de que hay alguien que nos entiende y nos apoya.